El tiempo en Tenerife.

Uno de los aspectos más sorprendentes de esta hermosa isla de Tenerife es su clima. Al hacer gala de unas temperaturas inmejorables, la mayor isla de Canarias se ha ganado la merecida reputación de ser uno de los lugares de vacaciones con mejores condiciones atmosféricas. El sol luce casi todos los días del año, más que en otras latitudes, y ésta no es sino una de las razones por las que tantas personas la visitan de enero a diciembre.

Por supuesto, el clima depende de la época del año en la que viaje y de los lugares específicos a los que se traslade. El sur siempre es más cálido y soleado, con menos nubosidad, y el oeste disfruta de un clima que no le va a la zaga. El norte también es caluroso, aunque puede llover más y ser más nublado en comparación al resto de la isla.

Cuanto más se acerque al Parque Nacional del las Cañadas del Teide, la región volcánica por excelencia de la isla que acoge al pico más alto de España, más cambiarán las condiciones climáticas. Como es natural, dado que la altura es considerablemente mayor, las temperaturas bajan y en ciertas épocas del año incluso nieva, mientras que en la costa luce el sol.

Los vientos alisios, junto con la fresca Corriente del Golfo, son los factores más importantes que contribuyen a configurar su clima. Las medias anuales mínimas y máximas en Tenerife rondan los 15 ºC en invierno y los 24 ºC en verano.

Como puede imaginar, esta isla ofrece una asombrosa variedad de microclimas, permitiendo que sus habitantes puedan “elegir” las condiciones, dependiendo de dónde viva.

Tenerife disfruta de uno de los mejores climas del mundo y por ello a menudo la describen como la “isla de la eterna primavera”. Este bello lugar, situado junto a la costa africana, promete sol, cielos azules y cálidas temperaturas durante casi todo el año. Anualmente presume de más días de sol que la mayoría de destinos de vacaciones y de muy pocas precipitaciones, sobre todo en los meses de verano. De hecho, incluso en diciembre, hay un promedio de 5 días de lluvia en la isla.

La combinación de vientos alisios y brisa marina produce un ambiente cálido pero no sofocante en verano y templado en invierno, con temperaturas que van de los 17 ºC a los 21 ºC.

Este clima tan característico de Canarias produce unas particularidades únicas, incluyendo la posibilidad de ver nieve en las montañas. Es muy interesante cuando sucede en el Parque Nacional del Teide, donde suele caer cada año durante los meses de invierno, mientras que en la costa luce un estupendo sol. Literalmente, podrá refrescarse en las cálidas aguas del océano mientras mira al Teide, en numerosas ocasiones cubierto de nieve… ¡unas vistas fantásticas!